Chivas TV y la carrera para ser el “mejor aficionado de Chivas”

“Yo por Chivas pago lo que sea”. Es una frase que ya leí en repetidas ocasiones en redes sociales, en torno al debate por los precios de Chivas TV, que, al igual que cuando se anunciaron los precios de las entradas para el recién inaugurado Estadio Omnilife, crearon una especie de carrera entre la afición, para ver quién es el “mejor aficionado” de su equipo, aquél que está dispuesto a pagar lo que sea porque no existe mucho más en la vida que Chivas.

Seamos realistas: la salida de Televisa y la creación de la plataforma propia por la falta de una oferta buena para el equipo de parte de otra televisora, nos agarró a todos por sorpresa.  Es más, según el mismo Higuera en declaraciones para ESPN, Chivas TV “se hizo en 60 días”. A eso yo le llamo improvisación, no planeación ni un proyecto serio, como se quiere vender (aunque confieso que hasta escuchar en repetidas ocasiones la frase de los “60 días”, yo creía que era un proyecto planeado, con un fin muy claro: negociar sin intermediarios la publicidad, y no recibir sólo migajas de las televisoras).

Hasta la fecha, Chivas está negociando con los bancos para ofrecer la posibilidad de pagar Chivas TV a meses (lo cual huele a “bomberazo”) y el mismo José Luis Higuera está resolviendo todas lasa dudas de los aficionados vía Twitter, a falta de un espacio donde los interesados puedan conocer bien todos los detalles de la nueva plataforma (en el sitio oficial de Chivas TV, el enlace de Preguntas Frecuentes lleva a un sitio externo)

Y aún así, los cuestionamientos y las críticas de muchos aficionados (me incluyo orgullosamente) hacia Chivas TV, parecieran ser un escupitajo al escudo del Club Deportivo Guadalajara, para aquellos aficionados que aún no entienden que el futbol profesional, al igual que Chivas, ya se rige bajo las reglas del mercado, más que por los simbolismos o la historia, y que bajo esas reglas mercantiles, los precios de Chivas TV están fuera de toda proporción. Y esos aficionados son los mismos que no terminan de entender que criticar a un grupo de hombres de negocios, no es lo mismo que criticar a una gran institución con 110 años de historia.

Por eso,  después de pasar por el debate de si México tiene siquiera la infraestructura mínima necesaria para garantizar que todos los aficionados que veían los partidos de Chivas por televisión, puedan pensar en contratar Chivas TV, ahora el debate pasó al campo del orgullo personal.

Lo que para mí es un agandalle o, si queremos pensar bien de la directiva rojiblanca, “un mal cálculo”, para muchos otros aficionados, es un terreno más en el que pueden mostrar que por Chivas son capaces de dar “hasta la vida”. Aquellos aficionados que critican a quienes, con argumentos válidos, cuestionan la estrategia comercial de Chivas TV. Aquellos que hacen oídos sordos al hecho de que en México, ni siquiera pagando 500 pesos mensuales por un servicio de internet, se tiene garantizada una conexión estable. O que simple y sencillamente, que si salimos de las grandes ciudades mexicanas, el acceso a internet es un verdadero lujo, por no decir que una odisea.

Para mí, ser aficionado de Chivas no es una carrera. Apoyar o amar a un equipo no es un acto sincero si aplicamos la conocida historia de comprarle a tu hijo una bicicleta mejor que la que los vecinos le acaban de regalar al suyo, o de comprar un auto 5 mil pesos más caro que el que acaba de comprar el vecino, para no quedarse atrás.

Yo creo que el tiempo le dará la razón a los aficionados que cuestionamos el proyecto de Chivas TV por su mala planeación y por establecer sus precios de acuerdo al parámetro de los seguidores que viven en Guadalajara y que pagaban por ver los partidos en Pago por Evento (sin considerar que fuera de Guadalajara, nadie pagaba un peso adicional a lo que ya pagaba de sistema de cable o de internet).

La misma directiva rojiblanca comentó que los precios se habían establecido después de encuestas a 5 mil personas. Si en su momento, los 8 mil votantes en Twitter me parecían un pésimo parámetro para determinar el horario de los partidos de local de Chivas, 5 mil encuestados para determinar la nueva manera de ver a un equipo con más de 30 millones de seguidores en todo el mundo, me parece ridículo. Habría que conocer por lo menos la metodología de la encuesta, para saber si se hizo sólo por internet, sólo en grandes ciudades, o si los responsables se fueron a los barrios y zonas marginadas de toda la República.

Creo que Chivas terminará por darse cuenta de que no sólo el formato, sino también los precios, son muy restrictivos para los seguidores del “equipo del pueblo”, y tendrán que reducirlos para que más aficionados lo consideren como una opción. Por su parte, aquellos que creen que amar a un equipo es un acto público donde se debe mostrar superioridad frente al “Chivahermano”, encontrarán otras maneras de mostrar que son el “mejor aficionado”.

 

Mientras tanto, sigamos cuestionando el proyecto de un puñado de hombres de negocios que están tratando de legitimar un “bomberazo” que probablemente en un año se complemente con la transmisión de los partidos en televisión por cable o, por qué no, en televisión pública, como Claro Sports hará para estos Juegos Olímpicos 2016.

Publicado en Chivasmex.

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